Federación del Rodeo Chileno, Atajada, Tradición Popular Chilena, Collera, Yegua
Dos jinetes que siguen a un novillo en una medialuna, Novillo, Caballo, Champion
GanaderíaInsumos EquinosChileRegión MetropolitanaProvidencia
Anónimo Jueves 2 de Agosto del año 2007 / 13:43

¿QUE ES EL RODEO CHILENO?

Fuente: Federación del Rodeo Chileno.

A pesar de ser un deporte chileno con más de 400 años de tradición, el rodeo recién fue reconocido como deporte nacional en 1962, afiliado al Comité Olímpico de Chile. Aunque su desarrollo continúa siendo precario, en términos de financiamiento, políticas de apoyo y promoción, el compromiso y entusiasmo de sus cultores y aficionados, han hecho que la actividad actualmente de cuenta de una gran evolución, tanto en su reglamentación como en el perfeccionamiento de la práctica y la organización de sus eventos.

Esta original actividad consiste en dos jinetes que siguen a un novillo dentro de la medialuna, guiándolo en una especie de tenaza formada por las dos cabalgaduras;  al llegar a una zona llamada "atajada" los jinetes deben detener al novillo de acuerdo a una serie de exigencias técnicas.

La medialuna del rodeo, no sólo encierra jinetes, caballos y novillos, sino toda una tradición popular chilena, en la que se encierran costumbres, valores, oficios, vestuarios y objetos que son expresión de nuestra cultura rural y popular, que constituyen un valioso patrimonio vivo, donde dos jinetes montados sobre caballos de raza chilena pura deben arrear y atajar un novillo en tres oportunidades consecutivas, sobre dos quinchas acolchadas.

FUNCIONAMIENTO DE UNA CARRERA

Se le llama carrera a la faena que realiza la collera dentro de la medialuna, esto consiste en lo siguiente:

La collera espera al novillo dentro del apiñadero a que salga del toril (pequeña puerta en el perímetro del apiñadero), luego deben dar 2 vueltas dentro del apiñadero. Un integrante de la collera debe ir atrás del novillo (arreando) y la otra al costado del novillo (a la mano), esto se mantiene durante toda la carrera. Si la collera no cometió ninguna falta dentro del apiñadero, recibe 1 punto bueno.

Posteriormente la collera saca al novillo del apiñadero a lo que se llama la cancha, los jinetes deben dirigir el novillo hasta la atajada de la mano de adelante, pasando por la zona de postura que está antes de la atajada.

En esta zona el caballo que va a un costado del novillo, es decir, en este caso el que va a la mano de adelante, debe permanecer perpendicular al novillo para poder computar una atajada, de lo contrario no recibirá puntaje en la atajada.

Luego el jinete que va a la mano debe intentar atajar (detener) el novillo. Si en la zona de postura todo fue correcto y ataja el novillo este podrá recibir desde 2 a 4 puntos buenos dependiendo del lugar donde atajó al novillo.

En el caso de que el jinete no lo lograra atajar el novillo y éste sigue su recorrido en dirección al apiñadero, el puntaje recibido será de 2 puntos malos (-2pts).

Luego el jinete que antes arreaba el novillo cambia la posición con el otro jinete y realizan la misma faena pero en dirección hacia la atajada de la mano de atrás. Posteriormente se vuelve a repetir la faena hacia la mano de adelante y finalmente se entrega el novillo en la puerta de salida.

Finalmente una carrera perfecta son 13 puntos buenos, esto quiere decir que la collera no debe cometer ninguna falta y además realizar todas las atajadas de 4 puntos buenos.

También existen faltas en la cancha, que es la parte entre las dos atajadas, la más frecuente es la tijera, que sucede cuando el novillo se devuelve entre los dos caballos. (ver reglamento).

ALGUNOS REQUISITOS

Actualmente, esta disciplina se encuentra regida por una estricta reglamentación que, entre otras normas, establece que sólo podrán competir caballos de raza chilena inscritos, montados por jinetes con atuendo de huaso completo.

La temporada oficial se inaugura en Septiembre y se desarrolla hasta Abril, con alrededor de 320 competencias corraleras en el país, culminando en el Campeonato Nacional de Rodeo Chileno, que se realiza todos los años en la Medialuna Nacional de Rancagua, desde hace más de medio siglo.

Ramón Cardemil Moraga, ganador de siete campeonatos nacionales. En la imagen, recibe el premio al mejor criador montando a su potro Bellaco, Campeonato Nacional 1981.

En general, los rodeos se desarrollan en dos días, sábado y domingo. Los que están dentro del campeonato, suelen durar tres días, comenzando el viernes. El programa de corridas contempla cerca de ocho horas diarias, lo que implica disponer de la infraestructura necesaria para un espectáculo masivo de larga duración, con un público familiar de todas las edades.

El día sábado se comienza con las series de clasificación y el día domingo en la mañana se continúa con otra serie. Posteriormente, en la tarde, se realiza el movimiento de rienda (actividad paralela al rodeo), el sello de raza y finalmente la Serie Final, donde participan todas las colleras clasificadas el sábado y el domingo por la mañana.

LAS SERIES DE CLASIFICACIÓN

Las series de clasificación es la instancia donde se clasifican las mejores colleras para la final del rodeo del día domingo. Estas se clasifican según sexo como veremos a continuación.

SERIE MIXTA Y DE CRIADORES

En ésta participan sólo colleras mixtas, ésto significa que una collera la puede componer por ejemplo una yegua y un potro, y también participan colleras que representen a un criadero, para lo cual se exige que los dos caballos sean del mismo criadero.

Es importante señalar que este tipo de serie sólo se lleva a cabo en rodeos Inter.-asociaciones, rodeos de primera con puntos, rodeos libres, clasificatorios y en la final del Campeonato Nacional.

SERIE DE CABALLOS

En esta serie de clasificación participan sólo caballos, es decir, sólo machos pero castrados. Este tipo de serie se lleva a cabo en todo los tipos de rodeos.

SERIE DE YEGUAS

En esta serie de clasificación participan sólo hembras y se lleva a cabo en todo tipo de rodeos.

SERIE DE POTROS

En esta serie sólo participan machos y tiene lugar en todo tipo de rodeos.

SERIES LIBRES

En esta serie tienen derecho a participar todas las colleras que no hayan clasificado en las series anteriores, es decir, que no se hace distinción de sexo. Esta serie tiene lugar en todos los rodeos y por lo general siempre son más de 2 por rodeos dependiendo de la categoría del rodeo.

En todas estas series, dependiendo del rodeo, se corren desde 2 animales hasta 4 por colleras siendo acumulativo el puntaje de cada carrera y se van eliminando en cada animal a los peores puntajes.

SERIE FINAL (CHAMPION)

En esta serie participan todas las colleras que hayan clasificado, esta serie se corre en 4 animales y en cada animal se van eliminando los peores puntajes siendo también acumulativo el puntaje.

LAS AUTORIDADES DEL RODEO

El puntaje es asignado por un juez de acuerdo a las atajadas bien ejecutadas. Este es el jurado, que en rodeos extraordinarios -clasificatorios o finales nacionales- se forma con una terna.

Los fallos de los jurados son inapelables e irrevocables y los jinetes no pueden objetar ni enjuiciar sus decisiones, por muy parciales que éstas sean.

La autoridad máxima del rodeo es el delegado, el cual tiene a su cargo el correcto desarrollo del evento y el adecuado loteo del ganado. La cantidad y calidad del ganado es seleccionado por peso, pelo y tamaño. También está a cargo del sorteo de las parejas en las respectivas series y cuidado de la disciplina de los participantes.

En todo rodeo es designado un capataz, nominación que recae sobre un corredor muy capacitado y cuyas responsabilidades pasan por mantener el orden dentro del recinto de la medialuna. El capataz debe informar al delegado todo acto que observe en el recinto y que atente contra la disciplina, debe exigir a los participantes el uso del atuendo característico del huaso chileno y durante las corridas deberá ubicarse al costado exterior del apiñadero desde donde cumplirá su cometido.

Historia del Caballo Chileno

LA LLEGADA DEL CABALLO A AMÉRICA

Según lo expresa la historia y diversos hipólogos destacados como Prado (1914) y Cabrera (1945), el caballo arribó a América en 1493 en el segundo viaje de Cristóbal Colón, llegando a la Isla Española, hoy Las Antillas. Desde ahí se multiplicaron extraordinariamente para posteriormente reunirse en gran número en Jamaica y México, lugares desde donde la corona concedió los caballos suficientes a los conquistadores para llevar a cabo sus arriesgadas expediciones al interior del continente americano.

Por ello, para entender mejor la formación del Caballo Chileno que hoy poseemos, tendremos que retroceder en el tiempo hasta situarnos en la península ibérica anterior a 1492, época en donde según lo expresa el ingeniero agrónomo y zootecnista de la Universidad de Chile don Uldaricio Prado, en su libro de 844 páginas, “El Caballo Chileno 1541 a 1914, Estudio Zootécnico e Histórico Hípico ”, éste se redujo en su formación a tres tipos bien definidos, formando cada uno de ellos una raza o tipo, con características distintas y muy nítidas.

1.- Tipo Español Castellano formado por:

1.1- Tipo Aborigen de las regiones de Galicia, Navarra, Castilla y Aragón, ejemplar proveniente de mezclas entre caballada autóctona europea, céltica y africana.

1.2- Tipo germánico introducido por Godos - Suecos y Eslavos, caballada nativa de Noruega, Rusia, Austria y Hungría.

2.- Tipo Español Andaluz formado por:

2.1- Caballo aborigen (Ronda, Córdoba, Sevilla; producto mezclado de los caballos autóctonos: europeo, céltico y africano).

2.2- Tipo morisco (traído por Númidas y Beréberes, que corresponden al tipo autóctono del caballo africano, introducido por musulmanes que corresponde al tipo del caballo asiático, conocido genéricamente como caballo árabe. Cabe destacar que aquí se incluye al caballo Sirio, Persa y el árabe propiamente tal.

3.- Tipo Jaca y Rocín formado por:

El tipo aborigen de Galicia, Vasco, Navarra y Andalucía; productos mezclados en los caballos autóctonos céltico, africano y europeo

EL CABALLO EN CHILE

Los orígenes del caballo chileno se remontan al año 1540, cuando el conquistador, don Pedro de Valdivia, introdujo desde el Virreinato del Perú en su expedición los primeros 75 ejemplares entre potros y yeguas, con los que cruzó la cordillera en época de poca nieve, aunque no menos complicada, perdiendo buena parte del ganado. Tres años más tarde, don Alonso de Monroy trajo 70 productos más, los que se incrementaron con 4 remesas que llegaron desde el Cuzco, Perú, que en menos de 7 años conformaron una masa caballar de alrededor de 500 equinos, población que fue reforzada y mejorada con la inclusión de 42 reproductores escogidos de propiedad del Gobernador García Hurtado de Mendoza, siendo estos quinientos ejemplares los que le dan forma al caballo chileno de hoy.

Cabe consignar que la consolidación del caballo en nuestro territorio se debe gracias al establecimiento del primer criadero en Chile a cargo del padre Rodrigo González de Marmolejo en los sectores de Melipilla y Quillota.

En su desarrollo la historia nos dice que los guerreros araucanos incorporaron a sus filas el caballo en 1585, y se familiarizaron tanto con él, que en poco tiempo fueron jinetes más diestros y valientes que los mismos españoles. Luego viene el mestizaje del indio con el español dándole origen a los naturales o criollos, raza que según el historiador jesuita, Padre Miguel de Olivares, se caracterizó por su apego a los juegos ecuestres y por destacar la calidad y hermosura de sus caballos, afición, por cierto, heredada de los genes hispanos, toda gente de caballería.

Al respecto el sacerdote escribió: “Es cierto que la noble calidad de los caballos justifica la demasiada afición que les tienen los naturales. Son admirables en la celeridad de la carrera, en el aguante del trabajo, en el brío de acometer en los riesgos, en el garbo del movimiento, en el coraje, en la docilidad y obediencia, y en la hermosura de la forma”. Hace más de quinientos años el sacerdote nos describía lo que fue, y sigue siendo, el caballo chileno, condiciones que se ven hoy expuestas en toda su magnitud en nuestras exposiciones y especialmente en el deporte nacional: el rodeo.

En 1893 se inauguró oficalmente el resgistro del caballo Chileno, cuando la formalización de las razas caballares era una idea que no existía en América. Esto convierte al Caballo Chileno en la raza con registro más antiguo en Sudamerica, teniendo también el tercer registro más antiguo en todo el Hemisferio Occidental.

El Caballo Chileno a solo un año de haber entrado en el tercer milenio, se ha mantenido intacto por más de 400 años gracias a la visión y esmero de los conquistadores que encontraron en este fiel amigo a su mejor herramienta. Recordemos que estos españoles se convirtieron en el hacendado y este en el huaso chileno. Vale Aclarar que todos ellos dirigían su reproducción personalmente, a diferencia de lo que sucedió en otras partes de América en donde el mestizaje que originó la crianza en manadas le dio origen a tipos disímiles como el Manga Larga en Brasil, El Quarters Horse en Estados Unidos y el Bagual en Argentina, por nombrar algunos. De aquella rígida forma de crianza la historia da cuenta, encontrando en ella antecedentes de numerosas crianzas entre el valle del Choapa y el río Bio Bio. Pero sin duda que en las zonas de Aconcagua, Santiago y Colchagua fue donde existieron los mejores troncos de familia que con tradición genealógica se conservan hasta hoy.

Aperos del Huaso Chileno

ESTRIBO CHILENO

Es uno de los aperos característicos de los huasos chilenos, de madera tallada, fabricados por artesanos en un solo trozo, preferentemente de quillay o naranjo. Sus adornos son verdaderas creaciones en flores, rosetones, botones labrados, lazos y soles que los hacen un todo armónico agradable a la vista.

Sus orígenes en nuestro país se remontan a la llegada de los conquistadores, quienes los usaban de metal, hierro o plata y, a veces, incluso de oro macizo, como los que Pedro de Valdivia ordeno fundir para atraer a los colonos a la Nueva de Toledo, como entonces se conocía al Reino de Chile.

Su evolución se debió evidentemente a una adaptación al medio geográfico, climático y social de nuestro país, como también a la imaginación de los artesanos criollos que le dieron un fuerte sello campesino. Hoy día, al referirnos a ellos, podemos calificarlos como netamente chilenos y altamente expresivos de nuestra nacionalidad. Actualmente se hacen en pequeños talleres de pueblos cercanos a Chillán, Talca, Colchagua, Curico, Rancagua y Santiago.

FRENO

El freno junto a la rienda es el elemento que dispone el jinete para gobernar un caballo. Dada su importancia, tanto el huaso como el artesano han buscado a través de los tiempos, hacerlo practico y eficiente para el caballo, también lucido en su presentación.

Se hace generalmente de hierro o acero con aplicaciones, esto es un trabajo muy antiguo denominado ataujía y que consiste en chapear o adornar el metal con aleaciones blancas que pueden ser de níquel bronce o plata en sus lados externos con dibujos y motivos finos.

La diferencia principal entre la frena y el freno es que este en su construcción lleva una pieza en forma de arco, que, naciendo de los extremos de las palancas, rodea la trompa o labio superior del caballo a la que se denomina pontezuelo.

Eximios artesanos se han hecho famosos por la calidad de sus trabajos, especialmente en la zonas de Malloco, Colchagua y Chillan

ESPUELA

Se describe a la espuela chilena como un instrumento de auxilio indispensable para el huaso en su trabajo de a caballo o para la practica del rodeo.

Al presionar las rodajas sobre las costillas del caballo, el huaso obtiene que esté se desplace espontáneamente hacia delante o en forma lateral, según sean las necesidades del movimiento.

La espuela se usa sobre un soporte de suela, que descansa en el talón del zapato, conocido como talonera. Dada la elaboración metálica de la espuela generalmente de hierro, acero, níquel o bronce es posible trabajarlas en sistemas de ataujía. Su asta y el pihuelo están adornados como verdaderas obras de arte. Los motivos calados más frecuentes que lucen son frisos ramados, estrellas, rosetas, tréboles, cruces y corazones.

La rodaja es su elemento principal. Hecha de una sola pieza de acero o hierro azul (riel), es templada al agua con el objeto de que produzca un sonido musical al jugar sobre su eje.

Lo llamativo de la espuela es el tintineo que emerge de ella en las faenas campesinas o en los rodeos cuando el huaso ‘rodajea’ o da un puyazo a su caballo para comunicarle su intención o ponerlo atento.

El conjunto de elementos que el huaso utiliza para montar a caballo se denomina “apero huaso”. Este importante complemento está conformado por las botas, espuelas, maneas, riendas, lazo, freno y montura.

BOTAS

Su uso protege las piernas, y son insustituibles en las labores agrícolas. Debido a las exigencias del rodeo, se ha llegado a la bota actual; elegante, de cuero negro, de largo hasta más arriba de la rodilla, con rebaje en su parte posterior y correas para asegurarlas.

MANEAS

Elemento de cuero compuesto de dos argollas fijadas con ojal y botón, que sirven para inmovilizar las extremidades anteriores del caballo.

RIENDAS

De cuero torcido o trenzado, finalizan en la chicotera. Nacen del freno y son el elemento con el cual el jinete maneja el caballo.

FRENO

Junto con la rienda, es el elemento que permite al jinete gobernar al caballo. Se introduce en la boca del animal y está hecho de hierro o acero con aplicaciones.

LAZO

Es una larga cuerda de cuero torcido o trenzado, con diferente extensión y grosor, que en sus extremos termina en un botón y en un ojal. Es indispensable en las faenas del campo como lacear, apartar, marcar, inmovilizar y vacunar.

MONTURA

Este elemento ha ido evolucionando con el objeto de alivianarla y evitarle molestias al caballo, sin dejar de ser cómoda y funcional para el jinete. Es un casco de madera liviana con horma metálica que tiene dos lomillos, conocidos como cabecilla delantera y copa trasera. Sobre la horma van capas de cuero, de los cuales penden la cincha, que la asegura en torno al vientre del caballo- y la arción, correa de la cual cuelga el estribo.

Ubicación

Federación del Rodeo Chileno

Nueva de Lyon 72, Piso 16, Of. 1602. Teléfono: 4810990

Federación de Criadores de Caballos Chilenos

Miraflores 269, oficina 21. Teléfono: 6384639.


http://www.caballoyrodeo.cl



Ultimos Comentarios