Uso de abejas melíferas (Apis mellifera) para la polinización del almendro (Prunus dulcis)
1 y 2 de junio 2016, Espacio Riesco, Santiago
PRODESALProductoresSeminariosChile
Seragro.cl Martes 24 de Mayo del año 2016 / 14:06

Las abejas y la polinización del almendro

Sergio de la Cuadra: El experto internacional en polinización será uno de los principales conferencistas en la 3ª Conferencia Redagrícola, 1 y 2 de junio, Espacio Riesco, Santiago. www.conferencia.redagricola.com

Ingeniero Agrónomo Sergio de la Cuadra Infante

Facultad de Agronomía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso  -   sergiodelacuadra@gmail.com

El uso de abejas melíferas (Apis mellifera) para la polinización del almendro (Prunus dulcis) es una labor de primera importancia para lograr una buena cuaja de frutos y por lo tanto para la obtención de altos rendimientos. Probablemente el almendro sea el cultivo frutal con más tradición en el uso de abejas para la polinización de sus flores puesto que desde mucho antes que se usaran colmenas en forma habitual en otros cultivos frutales, ya se sabía que las abejas eran muy importantes para lograr buenos rendimientos de almendras. No es una coincidencia que España sea el país con mayor superficie plantada con almendros, cerca de 550.000 has y también sea el país con mayor número de colmenas en Europa, con cerca de 2,5 millones de colmenas (Gil, J. 2013).

Esta relación entre el almendro y las abejas se ve reflejado  en el uso masivo de colmenas para la polinización en las modernas plantaciones que existen actualmente en todo el mundo, destacándose California, con sus más de 320.000 ha de cultivo de almendros, donde todas las temporadas confluyen casi 2 millones de colmenas de todo el país (USA) para abastecer la demanda de abejas, ya que en California sólo hay 500.000 colmenas en el mejor de los casos (Mussen, E. 2013). Sin embargo, esta demanda no ha logrado ser satisfecha por la gran cantidad de colmenas que se mueren todos los años, de manera de que tienen que importar abejas de países tales como Nueva Zelanda y Australia. Esto ha significado un alto costo no sólo en la compra y envío de las colmenas por avión, sino también por las nuevas enfermedades que se han introducido de estos países, que han complicado aún más la sanidad de las abejas en USA y elevando los costos de mantención de colmenas. El valor de arriendo por colmena para polinizar almendros en California se ha incrementado más de 10 veces en los últimos 30 años, desde 15 dólares (1973) a más de 150 dólares (2007) por colmena (Trayner, J. 2007).

¿PARA QUE TANTAS ABEJAS?

1. El almendro a diferencia de la gran mayoría de los frutales, no tiene un efecto en la reducción del calibre de la fruta por una gran producción de almendras, por lo que idealmente lo que se necesita es polinizar la mayor cantidad de flores posible para tener una gran cuaja y producción de fruta y esto se consigue con el trabajo de las abejas. Las flores del almendro son atractivas para las abejas y éstas acuden a recolectar el néctar y polen que les ofrece para su alimentación.

2. La fecha de floración del almendro es en pleno invierno. En Chile entre fines de julio y mediados de septiembre, por lo que las condiciones climáticas no son las más adecuadas para la cuaja y para el vuelo de las abejas: bajas temperaturas, neblinas, precipitaciones, heladas, días cortos. En esta época además, las colmenas tienen su población reducida al mínimo o están recién comenzando a crecer. Esto significa que en esta época hay pocas abejas y además hay muchos días en que las abejas no salen a volar o lo hacen pocas horas del día, disminuyendo la capacidad de polinizar las flores.

3. Otros polinizadores, los llamados “polinizadores naturales”, insectos de diferentes géneros y familias que contribuyen a la polinización, son cada vez más escasos debido al uso de pesticidas y a la reducción de sus zonas naturales de alimentación y reproducción. A esto se suma el aumento de la superficie agrícola y urbana, de manera que actualmente todo el peso de la polinización recae en las abejas, manejadas, trabajadas y protegidas por los apicultores.

4. Necesidad de polinización cruzada: la mayoría de las plantaciones de almendro tienen al menos 3 variedades distintas que se polinizan entre sí por la autoincompatibilidad que presentan estas variedades. Es decir el polen de una misma variedad no sirve para polinizarse a sí mismo, ni las flores del mismo árbol ni de otro de la misma variedad. El polen debe entonces trasladarse una distancia importante de un árbol a otro y son las abejas quienes realizan esta labor, ya que el efecto del viento es mínimo.

Actualmente existen variedades de almendro autocompatibles, es decir, en estas el polen de sus flores sí tiene la capacidad de polinizar sus propias flores o las de su misma variedad, pero esto no significa que no se necesiten de las abejas para el traslado de ese polen. Siguen siendo necesarias e imprescindibles.

LA “DESAPARICION DE LAS ABEJAS”

a)   Los neonicotinoides

En los últimos años las abejas han sido noticia en todo el mundo por la gran muerte de colmenas que han ocurrido en la gran mayoría de los  países, que han registrado pérdidas de hasta un 80% del total de colmenas de un año para otro (Bonmatin, J.M. 2010). Desde mediados de los años 90 en Europa comenzaron a morir gran cantidad de colmenas, que se atribuyó después de muchos estudios principalmente al uso de ciertos insecticidas. A este problema se le llamó Síndrome del Despoblamiento de las Colmenas (SDC). Así, se prohibió en Francia en 1998 el insecticida “gaucho”, cuyo ingrediente activo es el imidacloprid, responsable de las muerte de gran número de colmenas en la polinización de la maravilla o girasol. Otros países, como Alemania, Eslovenia, España, Italia y Holanda, también lo prohibieron.  Recién ahora, en abril de 2013, la Comisión Europea aprobó la suspensión de los insecticidas por 2 años cuyo ingrediente activo  sean los neonicotinoides: clotianidina, imidacloprid y tiametoxan en el tratamiento de semillas, aplicación al suelo, tratamientos foliares en plantas ataractivas para las abejas y cereales, por su comprobado efecto tóxico sobre las abejas y otros insectos polinizadores naturales.

Estos insecticidas son neurotóxicos, afectando el sistema nervioso de las abejas y provocando su desorientación y muerte. Son sistémicos y de gran poder residual, permaneciendo activos en el interior de las plantas por muchos meses. Cuando se aplican al suelo junto con las semillas, pueden permanecer hasta 2 años activos y ser absorbidos poa las plantas a través de las raíces de malezas o cultivos diferentes al que se había usado y causando muerte de abejas.

b)   Las nuevas enfermedades

En Estados Unidos (USA), también empezaron los reportes de gran mortandad de colmenas desde el año 2000 en adelante y a diferencia de Europa, atribuyeron estas muertes a un conjunto de factores, donde además de insecticidas, estaba la presencia de nuevas enfermedades no reportadas anteriormente para las abejas. En noviembre del 2006, a salidas de invierno y próximo a la época de floración del almendro, se reportan pérdidas de un 70% de las colmenas en este país. Las pérdidas se mantienen por sobre el 30%  y hasta el 50%, durante todas las siguientes temporadas, lo que equivale a casi 1 millón de colmenas que mueren todos los años. Se le llamó el Síndrome del Colapso de las Colmenas (CCD). Entre estas enfermedades nuevas está Nosema ceranae, un hongo que afecta gravemente el sistema digestivo de las abejas, pero sin síntomas claros, por lo que los apicultores no detectan la enfermedad hasta que es muy tarde. Esta enfermedad está actualmente distribuida en todo el mundo, causando severas pérdidas. Además se encontró nuevos virus patógenos, que están muy relacionados con la muerte de las abejas y en especial uno nuevo y muy agresivo al que se le ha responsabilizado de ser determinante en la muerte de colmenas: el virus de la parálisis aguda israelí (IAPV)

c)   La varroa: el principal enemigo

Sin embargo, el ácaro varroa destructor, sigue siendo el principal verdugo de las abejas en todo el mundo al parasitar larvas y adultos, provocando el debilitamiento y muerte de colmenas. Este parásito ha ido desarrollando resistencia a los productos que lo apicultores utilizan, de modo que no tiene un control eficaz y barato, siendo actualmente uno de los grandes responsables de la muerte de colmenas en todo el mundo.

Se ha comprobado que varroa actúa como vector de otras enfermedades y virus que afectan a las abejas al debilitarlas y al provocar heridas por donde ingresan  estos patógenos.

EL ESCENARIO ACTUAL

Las abejas son cada vez más necesarias ya que la superficie con cultivos que necesitan de polinización entomófila (por insectos) sigue aumentando a nivel mundial y esta tendencia seguirá. Por otro lado, la cantidad de colmenas en el mundo en el mejor de los casos se mantiene, si es que no disminuye, debido a las enfermedades, insecticidas, menos zonas con vegetación nativa donde desarrollar la apicultura, menores rendimientos y pérdida de rentabilidad del negocio. 

Entre 1998 y 2008 la superficie plantada con almendros creció en un 16,7% a nivel mundial (Bravo, 2010), con un total  de 1.868.672 has plantadas (FAO, 2008). La existencia mundial de colmenas de abejas sigue disminuyendo a nivel mundial.

SITUACION EN CHILE

En Chile existen 7.892 has plantados con almendros (Censo silvoagropecuario, 2007) y se necesitan alrededor de 100.000 colmenas para su polinización (de la Cuadra, S. 2010). Como es de floración muy temprana, antes que cualquier otro frutal (excepto en algunas zonas con arándanos), no se produce una alta demanda por colmenas que compita con los otros frutales y algunos apicultores están dispuestos a cobrar barato por este servicio para que sus colmenas se desarrollen ya que aún no florecen las otras especies. Sin embargo la calidad de las colmenas es muy heterogénea, lo que produce resultados muy disímiles en la eficacia de la polinización. Los apicultores que se dedican en forma profesional al servicio de polinización realizan una serie de manejos que conducen a tener colmenas bien desarrolladas para la época de la floración, con buenos resultados para el agricultor. 

NORMA CHILENA Y CALIDAD DE LA COLMENA 

La calidad de la colmena es fundamental para obtener los buenos resultados en la polinización que se desea. La calidad de la colmena viene dada por los siguientes aspectos:

a)   Población de abejas adultas que salen a recolectar néctar y polen a las flores y realizan la polinización cruzada al transportar el polen desde las anteras a los estigmas de las flores.

b)   Población de larvas de abejas y crías en desarrollo, que necesitan ser alimentadas por las abejas adultas y que provocan la necesidad de recolectar polen y néctar por las abejas recolectoras.

c)   Capacidad de la abeja reina para poner huevos en gran cantidad,  y producción de  feromonas que le entreguen a todas las abejas  un fuerte comportamiento de unidad como familia o como superorganismo, conformado por miles de individuos.

d)   Sanidad de las abejas, que no estén presentes las principales patologías apícolas, como varroasis, nosemosis, loque americana, etc. 

e)   Reservas de alimento en el interior de la colmena (miel y polen) para que todos los integrantes de la colmena puedan alimentarse si es que hay condiciones climáticas adversas para que salgan a buscar alimento por varios días o no hay flores.

El conjunto de estos factores se conoce como “familia fuerte”, colmena bien equilibrada con adecuada población.

En el año 2011 se elabora en Chile, siguiendo algunas pautas de otros países, una norma sobre calidad de colmena adecuada para la polinización de cultivos agrícolas, que recoge los resultados de estudios realizados por el INIA en la polinización de diferentes frutales (Boletín INIA 235, 2012) con colmenas de distinta calidad y también de la información de apicultores y expertos que aportan a dicha norma. Si bien no se estudia el caso específico del almendro, esta norma da una pauta de las características que debiera tener una buena colmena para polinizar, teniendo en cuenta que para el almendro, por su temprana floración, obtener colmenas de estas características implica un manejo especializado por parte del apicultor, para incentivar su desarrollo poblacional.

Esta norma, (NCh 3255-2011), señala que  una colmena apta para polinizar, debe reunir las siguientes características:

1. Población con abejas de al menos 8 marcos completos

2. Población de larvas y crías de al menos 3,5 marcos

3. Estar libre de enfermedades

4. La cantidad de abejas recolectoras saliendo de la colmena debe ser igual o superior a las 50 abejas por minuto, en condiciones climáticas ideales para el vuelo de las abejas.

PRINCIPALES MANEJOS PARA FAVORECER LA POLINIZACION 

Para favorecer la polinización del almendro se pueden realizar algunos manejos, tanto a las colmenas como al huerto, pero además es necesario que existan condiciones previas que no se pueden modificar en ese momento como es el diseño del huerto, presencia adecuada de polinizantes, simultaneidad en la floración, etc.

CALIDAD DE LA COLMENA: Lo principal es que la colmena sea vigorosa, con muchas abejas recolectoras y que cumpla con las características de colmena estándar para polinizar, mencionada anteriormente.

DISTRIBUCION DE LAS COLMENAS: No es necesario distribuir las colmenas por todo el huerto en pequeños grupos. En la época de floración del almendro hay poca competencia por flores así que las abejas acudirán a ellas, más aún, cuando el polen y néctar del almendro es atractivo para las abejas. Es recomendable colocar grupos de 30 a 50 colmenas juntas y si se van a realizar aplicaciones de agroquímicos, como fungicidas o abonos foliares, es preferible que estos grupos estén fuera del huerto, a un costado, para evitar que  impacte el líquido directamente a las colmenas.

MOMENTO DE LLEGADA AL HUERTO: Lo ideal es que se ingresen las colmenas al huerto una vez que ya ha empezado la floración, en un 5%, para que las abejas inmediatamente tengan flores de almendro a su disposición y no se vayan a otros lugares en busca de alimento en los alrededores, que podría ser más atractivo, como malezas.

NUMERO DE COLMENAS POR HECTAREA: En Chile se ocupan entre 10 a 20 colmenas por hectárea en la polinización del almendro. Si se considera que en la época de floración las condiciones climáticas son adversas para el vuelo de las abejas (las abejas no salen de la colmena con temperaturas inferiores a los 10-12°C) y lo que se desea es obtener una máxima cuaja de flores para una alta producción, entonces mientras más colmenas se coloquen, más seguridad hay en obtener esos altos rendimientos. En esto contribuye que el valor que se paga por el servicio de arriendo de colmenas para el almendro en Chile es bajo (15 a 25 dólares por colmena), lo que le da una ventaja al productor chileno frente al californiano, que tiene que pagar 10 veces más por el mismo servicio (150 a 180 dólares por colmena). De hecho, en California no se ponen más colmenas por hectárea porque no las hay. Para las 320.000 has de almendros en California no se alcanzan a juntar 1.800.000 colmenas, es decir una media de 5 colmenas por hectárea.

APLICACION DE PESTICIDAS: Este es un aspecto muy relevante en la actualidad y el dilema es si con una aplicación de algún tipo de pesticida durante la floración  lo que se logra es mejorar o dificultar más la polinización. Hay que partir de la base que cualquier aplicación de cualquier producto -aunque sea simplemente agua- con pulverizadoras o nebulizadoras a presión a las flores durante las horas de vuelo de abejas en el huerto va a matar abejas, con lo que se disminuye la polinización. Si además el producto es tóxico para las abejas, lo que se está haciendo es una aberración: se está pagando por un servicio, se está eliminando ese servicio disminuyendo los resultados de la polinización y además es posible que se tenga que indemnizar al dueño de las colmenas por la muerte de sus abejas.

Las aplicaciones de pesticidas de huertos vecinos o alrededores también pueden perjudicar las colmenas. Los neonicotinoides, de los que se ha hablado anteriormente, son lo más peligrosos por el tiempo que permanecen activos en los cultivos y en el suelo. Por ejemplo, si se realizó una siembra de maíz en un potrero vecino y se le aplicó al suelo o a la semilla un insecticida neonicotinoide, las malezas o cultivo que en ese momento florezcan en ese potrero al ser visitadas por las abejas les puede producir la muerte.

De ser estrictamente necesaria alguna aplicación, por ejemplo de fungicida, se debe realizar en horas en que las abejas están dentro de las colmenas, de noche. No se justifica la aplicación de ningún insecticida durante la floración, aunque en la etiqueta diga que no produce daño a las abejas, porque igual si no mata abejas, actúa como repelente y las abejas no visitarán las flores en varios días, disminuyendo la polinización. Lo más recomendable es aplicar los productos después que se hayan retirado las colmenas del huerto para garantizar al máximo la eficiencia de la polinización.

PRESENCIA Y DISTRIBUCION DE LOS ARBOLES POLINIZANTES: las variedades plantadas deben ser compatibles entre sí para que el polen germine y se produzca la cuaja. La distribución de los polinizantes es sumamente importante para que las abejas realicen una adecuada polinización. Lo más recomendable es una hilera por variedad, evitando plantar 2 o 3 juntas de la misma variedad. La sincronización de la floración de las variedades polinizantes debe ser la adecuada para permitir que el polen esté disponible, de lo contrario, muchas flores, principalmente las primeras y las últimas en florecer se perderán. 

El del almendro es uno de los cultivos frutales más intensivo en el uso de abejas para la polinización de sus flores puesto que las abejas son muy importantes o imprescindibles para lograr un buen rendimiento de almendras. En un escenario en que en Chile, así como a nivel mundial, el número de abejas se mantiene o disminuye, es clave que los agricultores entiendan las dificultades que enfrentan las poblaciones de abejas y los apicultores, de modo de incorporar prácticas para preservar a estos insectos. Así mismo, es importante para el resultado productivo que se incorporen los manejos recomendados para favorecer la polinización.


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