Curso de Lombricultura Intensiva, Abono Orgánico, Usos del Humus de Lombriz
Vermicompostagen, Vermicultura, Lombricultura, Lombriz Roja Californiana
Conservación Medio AmbienteEnergías RenovablesChileRegión del Bío-BíoChillán
Anónimo Jueves 26 de Julio del año 2007 / 13:45

Lombricultura Intensiva

Humus de Lombriz (Abono Orgánico)

Introducción

Beneficios directos de los agricultores en el área de la Lombricultura

Los pastos, sus características y su importancia

Importancia de los abonos en las plantas forrajeras

Rol de los diversos elementos fertilizantes en las plantas forrajeras

1. Calcio

2. Nitrógeno

3. Fósforo

4. Potasio

Los microorganismos y la fertilidad biológica del suelo

Actividad de los microorganismos

Ácidos fúlvicos

Ácidos húmicos

Actinomycetes

Vermicultura: el cultivo de la lombriz

Tipos de animales y cantidad de fecas que producen (Tabla)

Humus de Lombriz

Factores químicos

Factores físicos

Factores biológicos

Usos del Humus de Lombriz

Beneficios del Humus de Lombriz

Cuadro comparativo entre Humus de Lombriz y abonos orgánicos

Análisis del Humus

Enemigos

Introducción

El objetivo de la lombricultura es la producción de humus, que es muy beneficiosa e importante para la gente que trabaja en la agricultura, ya que la lombricultura es un trabajo que no requiere mucha infraestructura y poca mano de obra, la lombriz con que se trabaja es la lombriz roja de California, (Eisenia foetida), la razón de trabajar con esta lombriz es que es un devorador de desechos orgánicos (estiércol) de diferentes animales:

Vacas, caballos, cabras,ovejas, etc.

Esta lombriz también pude comerse cualquier desecho orgánico, facilitando la descomposición de esta. Los desechos orgánicos de las lombrices (fecas de estas) es el HUMUS DE LOMBRIZ, este es un abono natural para cualquier tipo de planta, es un mejorador del suelo y así mismo contiene nutrientes para las plantas.

BENEFICIOS DE LOS AGRICULTORES EN LA LOMBRICULTURA

La Lombricultura es una actividad de bajo costo, que requiere un capital inicial muy bajo y mano de obra casi inexistente.

Una parte de la producción de Humus, en su calidad de materia orgánica, les permitirá mejorar sustancialmente la física y química de sus suelos aprovechando los recursos intraprediales como son los guanos, residuos vegetales, subproductos de cosechas entre otros. Todo esto en directo beneficio, primero en la productividad de sus cultivos de subsistencia y en segundo termino como posibilidad de agregar cultivos de mayor rentabilidad. El resto del humus productivo, que corresponde al mayor volumen de producción se puede comercializar.

El otro producto a obtener corresponde a las propias lombrices, cuyos altos índices de reproducción permitirían ampliar y diversificar la explotación del rubro y la comercialización del material biológico. Por ultimo es necesario hacer notar que la cantidad de basura (desechos orgánicos) que elimina por cada productor de sus hogares y que es depositada en el vertedero, se vería disminuida considerablemente al usarlo como insumo (alimento para las lombrices) de sus propias unidades productivas; generando un impacto ambiental positivo en la comunidad.

LOS PASTOS, SUS CARACTERÍSTICAS Y SU IMPORTANCIA

Pocas plantas tienen tanta importancia para el ser humano como los pastos. Esto se debe a que son el principal recurso alimenticio del ganado que el hombre utiliza como fuente de carne, leche lana y también de trabajo.

El forraje que producen las praderas es el principal recurso alimenticio del ganado, y el ganado es la transición obligada entre la pradera y el hombre. Se estima que el hombre consume alrededor de 5,5 toneladas de forraje verde anualmente en forma de carne, leche, queso, mantequilla o huevos. De aquí que el objetivo básico que tiene el agricultor al utilizar las plantas forrajeras no son éstas en sí mismas, sino los derivados que logre de su transformación en productos animales.

LOS PASTOS SE CULTIVAN

Está ya lejana la época en que los animales pastaban libremente en praderas de enorme extensión. El avance de la civilización, el aumento de la población, el cultivo de las tierras para producir los alimentos esenciales a la vida humana, destruyeron grandes superficies de pastizales. Los que restaron fueron además sobrecargados de ganado, lo que trajo por consecuencia su degradación y pérdida de producción. El hombre comenzó a desarrollar nuevas razas de animales, más productivas, pero a la vez más exigentes.

El forraje que satisfacía las necesidades de animales rústicos era incapaz de llenar los requerimientos nutritivos de las nuevas razas especializadas. La preparación adecuada del suelo, su fertilización, suministro artificial de agua en muchos casos, control de malezas, conducción del pastoreo, etc., fueron prácticas que obligadamente debieron incorporarse para tener praderas de altos rendimientos y calidad.

El cultivo de praderas es una explotación que presenta modalidades particulares, que la hacen fundamentalmente diferente de otras actividades agrícolas. La razón más importante es que el producto de aquéllas, es decir, el pasto, no es directamente comercializadle, a menos de que se trate de producir heno. Para que lo sea es necesario que el forraje existente en el campo sea transformado en algún producto animal, como carne, leche, mantequilla, lana, etc. Esto nos hace ver que la explotación ganadera en cualquiera de sus formas, es una actividad obligada e inseparable de las empastadas, y que tiene que conducirse paralelamente.

Las empastadas y la producción ganadera son de beneficios económicos más estables, es decir, están menos sujetos a daños imprevistos del medio ambiente que otras explotaciones agrícolas. Perjuicios derivados de sequías, lluvias intensas, granizos, vientos, etc., afectarán menos a una pradera que a otros cultivos. Un ganadero previsor puede ponerse a cubierto de estos daños o aminorar sus efectos, haciendo acumulación de forrajes en los períodos de abundancia para darlo al animal en los momentos críticos. Todo esto crea un ambiente de más confianza y seguridad tanto en los capitales que se invierten como en los esfuerzos que se gastan en esta actividad.

Es una creencia generalizada entre muchos agricultores que las plantas forrajeras no tienen mayores exigencias en cuanto a elementos nutritivos. Esto sin embargo, esta lejos de ser cierto. Las diversas especies, como cualquiera otra planta de cultivo, responden favorablemente a las aplicaciones de abonos o a la existencia natural de elementos fertilizantes en el suelo. En general, las leguminosas son más exigentes; las gramíneas pueden vivir a veces en condiciones más pobres. Ambas, por otra parte, tienen preferencias diferentes: las leguminosas absorben mayores cantidades de calcio y fósforo; las gramíneas, de nitrógeno y potasio.

En un sistema corriente de producción animal, basado en el forraje verde proveniente de las praderas tradicionales, la producción queda a grandes fluctuaciones en el curso del año, motivado por las variaciones en los volúmenes forrajes que experimentan aquéllas en las estaciones.

En Chile, todas las especies que se utilizan en la formación de praderas están sujetas a estos vaivenes estacionales, incluso en las zonas climáticamente más favorecidas. La duración de los periodos críticos, en que las plantas producen muy poco o no producen nada, es bastante variable de un punto a otro de nuestro dilatado territorio; en términos generales es más prolongado en el sur que en el norte, y una diferencia de dos meses suele ser común.

En la práctica, es la producción de leche la que refleja más visiblemente cualquier variación la cantidad y calidad del forraje que el animal recibe. Los grandes desniveles que se aprecian entre leche producida en primavera e invierno en el país obedecen a causas diversas, pero muy fundamentalmente es debida a la estacionalidad en la producción de forrajes y a la escasez crónica de otros recursos de los cuales echar mano para suplir las deficiencias. En la producción de carne, las alternativas de volúmenes y calidad de los forrajes que el animal recibe se reflejan de manera menos notoria, pero no por eso menos real. Un animal en pleno crecimiento que pastorea en una pradera de buena calidad gana peso a un ritmo diario de un kilo y más; en cambio en invierno, sin otro forraje que el que logra consumir en el campo, se puede originar una pérdida de 200 y más gramos al día.

Desde un punto de vista general, los distintos medios que son posibles de usar pueden agruparse en recursos para los períodos climáticos favorables, de primavera a otoño, y recursos para las épocas en que las condiciones son adversas, fundamentalmente durante el invierno.

La mayor parte de los suelos chilenos tienen deficiencias en uno o más elementos esenciales a la vida de las plantas en general, y forrajeras en especial. Para asegurar el éxito de las praderas, tales elementos tienen que incorporados al suelo con anterioridad a la siembra, al momento de sembrar o con posterioridad a la misma, según la naturaleza de los abonos y las exigencias de las especies. En suelos se hace necesario también agregar cal, corregir este defecto y poder dar así un más adecuado a la vida de las plantas, especialmente leguminosas como la alfalfa.

La aplicación de fertilizantes no sólo es importante al momento de sembrar, es decir en la etapa de establecimiento y años inmediatamente siguientes, sino que también para mantener un buen estado de producción en años posteriores, en praderas de larga vida. En éstas, al cabo de dos o tres años, los rendimientos comienzan a decaer, de que uno o varios de los elementos fertilizantes empiezan a agotarse. Se hace necesario, entonces, volverlos a aplicar, con el fin de recuperar los niveles primitivos. El elemento rápidamente se agota es el fósforo; en el tenor en nitrógeno suele aumentar, al incremento en materia orgánica que experimenta al suelo.

Todas las leguminosas forman en nenas protuberancias o nódulos, que corresponden a centros de concentración de microorganismos o bacterias que corrientemente viven en el suelo de campos previamente cultivados con estas plantas. Dichos microorganismos tienen la propiedad de fijar el nitrógeno del aire que circula en el terreno, el cual queda luego disponible para las necesidades de aquéllas. Pero donde se siembra por primera vez una leguminosa, lo normal es que el suelo carezca de dichas bacterias, y en tal caso se hace necesaria su incorporación al terreno en forma artificial.

Es una creencia bastante generalizada entre los agricultores de que las praderas no necesitan fertilización de ninguna clase para poder dar rendimientos. Esta suposición se basa seguramente en el hecho de que, como principio aquéllas actúan elevando el contenido de algunos elementos químicos del suelo. Sin embargo, pensar que las plantas forrajeras puedan vivir bien en cualquier condición de suelo, independientemente de su fertilidad, es un profundo error. Las diversas especies forrajeras, igual que cualquier otra planta cultivada, crecen mejor, dan superiores rendimientos y viven por más por largo tiempo, si se las siembra en suelos de buena fertilidad o si los elementos que precisan se agregan en adecuadas proporciones.

El grado de fertilidad está en íntima relación con las características del suelo mismo, con la intensidad de la explotación a que haya estado sometido y con el tipo de cultivos practicados. De aquí que la fertilidad varíe entre límites tan estrechos, que perfectamente puede cambiar de un punto a otro de un potrero.

IMPORTANCIA DE LOS ABONOS EN LAS PLANTAS FORRAJERAS

El empleo de adecuadas cantidades de fertilizantes no solamente influencia los rendimientos, sino que también las hace más nutritivas y palatables. Al vigorizarlas, las hace igualmente más resistentes a los ataques de pestes y enfermedades, más agresivas y persistentes en el campo, favorece su competencia con malezas y su posibilidad de sobrevivencia.

Rol de los diversos elementos fertilizantes en las plantas forrajeras

Los distintos elementos nutritivos contenidos en los suelos en forma natural, o agregados a través de abonos en forma artificial, juegan un papel bien definido en la vida de las plantas forrajeras, y posteriormente en el animal:

1. Calcio.

Este mineral debiera recibir primordial atención en cualquier programa de fertilización de praderas. Los suelos de Chile son generalmente escasos en este elemento. Las deficiencias son más notorias de norte a sur. El calcio no solamente es importante como constituyente directo de las plantas, sino que también juega otros papeles de vital importancia. Por ejemplo, modifica la textura de los suelos arcillosos, haciéndola más favorable, y baja la acidez de aquellos excesivamente ácidos.

Otro punto importantísimo relacionado con la función indirecta del calcio, es el papel que desempeña en la constitución del organismo animal. Las deficiencias en este elemento se manifiestan por trastornos en la formación del esqueleto, enfermedades, etc.

El rol del calcio en la vida de las plantas forrajeras podemos resumirlo como sigue:

a) Modifica la reacción de los suelos, creando un medio más apropiado para la vida de las leguminosas.

b) Aumenta la respuesta de otros elementos fertilizantes, particularmente del fósforo.

c) Acelera la descomposición de la materia orgánica, favoreciendo de esta manera la disponibilidad de nitrógeno y otros elementos para la vida de las plantas.

d) Produce a veces aumentos sensibles de los rendimientos, y mejora la calidad del forraje y su composición, haciéndolo mis nutritivo y palatable.

2. Nitrógeno.

Es un nutriente esencial en la vida de todas las plantas; todos los tejidos vivos encierran compuestos nitrogenados denominados proteínas, de capital importancia en ellas mismas y en el hombre o los animales que las utilizan en su alimentación.

El nitrógeno es el elemento más abundante de la atmósfera, pero no es aprovechable por las plantas directamente. El nitrógeno que la planta utiliza lo extrae del suelo, en forma de sales solubles en el agua que absorbe. Sin embargo, las leguminosas tienen la particularidad de fijarlo del aire que circula en el suelo mediante la acción de ciertas bacterias que se encuentran alojadas en nódulos ubicados en sus raíces. De esta manera las leguminosas forrajeras obtienen la mayor parte del nitrógeno que precisan para su vida. En cambio las gramíneas sólo parte de este elemento lo aprovechan del que dejan disponibles las leguminosas cuando viven en asociación; el resto tiene que encontrarlo en el suelo en forma de compuestos solubles en el agua.

El nitrógeno que se encuentra en el suelo en forma mineral proviene de la descomposición de la materia orgánica, sea de origen vegetal o animal. Cuando el contenido es bajo, es preciso agregarlo al suelo en forma artificial.

3. Fósforo.

El fósforo es también un elemento esencial para el establecimiento, desarrollo y vigor de las plantas forrajeras, especialmente leguminosas. En una pradera, grandes cantidades de este elemento son llevados fuera por el propio animal que pastorea, como constituyente que ha pasado a ser del esqueleto, carne y leche.

Como por lo general las praderas son de larga duración, convendría aplicar fosfatos de asimilación lenta, de modo que su efecto se deje sentir por varios años.

4. Potasio.

Este elemento es menos crítico que los anteriores, debido a que generalmente los suelos lo contienen en dosis suficiente.

El potasio es solamente un factor limitante en los suelos arenosos o demasiado húmedos, que después de drenados se incorporan a la agricultura o producción de forrajes.

Las leguminosas, especialmente alfalfa y trébol ladino, son buenas consumidoras de este elemento. Las gramíneas absorben igualmente apreciables cantidades; se ha encontrado, además, que éstas pueden usarlo en proporciones que van más allá de sus necesidades, sin un correspondiente aumento de los rendimientos.

La incorporación de elementos fertilizantes al suelo en forma mineral es un medio rápido y efectivo para elevar su producción, destinada a compensar deficiencias en fósforo, calcio, potasio, nitrógeno y otros elementos menos importantes.

La mayor parte de nuestros terrenos cultivados son deficientes en materia orgánica, ya sea como resultado de su propia constitución o porque ésta se ha ido perdiendo paulatinamente a causa de malas prácticas de cultivos. Pocos agricultores son capaces de darse cuenta de lo que esta pérdida significa y de su importancia en la fertilidad general del suelo y de la forma cómo influencian la calidad y volumen general de las cosechas. Esta es la razón de que la incorporación de materia orgánica a nuestros campos, como una manera de restituirla o levantar su nivel, sea una práctica apenas conocida y realizada por contados agricultores.

La materia orgánica es tan importante en la vida de las plantas en general, y de las forrajeras en particular, porque no solamente suministra nitrógeno —el elemento más importante que aporta el salitre— sino que éste es entregado en forma gradual, a medida que se opera su descomposición. El papel de la materia orgánica va mucho más lejos, es más profundo y más estable. Además modifica la textura y estructura, haciendo más compactas las texturas livianas y más sueltas las pesadas; en otras palabras, da más consistencia a los suelos arenosos, por ejemplo, y hace más manejable a los arcillosos. Por otro lado, mejora el poder de retención del calor de aquellos demasiado fríos; contribuye a su aireación, mantención y aumento de toda forma de vida orgánica microscópica y macroscópica, que es la encargada de la descomposición de los residuos vegetales, poniendo así a disposición de las plantas los diversos elementos minerales que contienen. Un suelo que carece de vida orgánica, es un suelo inerte, de baja capacidad de producción, y fácilmente expuesto a sufrir la acción de los agentes del medio externo que lo erosionan.

Por todo lo expuesto puede verse que la acción de la materia orgánica es insustituible; de aquí que debiera merecer atención preferente por parte de los agricultores, como una forma de mantener y elevar la fertilidad de sus suelos, en todo programa agrícola, cualquiera que sea su finalidad específica. Desgraciadamente las cantidades de fertilizantes orgánicos disponibles en el país son escasas, de modo que no es posible echar mano de ellos con toda la liberalidad que se quisiera. Una vaca que permanece estabulada y que pesa alrededor de 650 kg., produce aproximadamente 21 toneladas de materia orgánica por año, considerando sus deyecciones sólidas y líquidas, más la paja que se usa para su cama. Este abono no sólo contiene materia orgánica, sino que también otros elementos fertilizantes. Una tonelada de cama de establo posee aproximadamente 10 kg. de nitrógeno, 5 kg. de anhídrido fosfórico y 10 kg. de potasio.

Como fuente principal de materia orgánica, se recomienda aplicar 10 a 20 toneladas por Ha., es preferible emplear las dosis más bajas, pero repetir con más frecuencia su utilización.

Uniformación de las fecas animales

Las "islas" o manchas dejadas por las deyecciones animales en praderas de pastoreo pueden ocupar una extensión considerable al final de una temporada. Estas islas son indeseables porque el animal no consume el forraje que crece inmediatamente a su alrededor. Este rechazo no se debe a una repulsión puramente física, sino que el pasto que la rodea se hace impalatable. De acuerdo con las estimaciones que se han hecho, se ha encontrado que al final de una temporada de pastoreo, donde se ha mantenido sólo dos vacunos por Ha., por lo menos un 3% de la superficie queda inutilizada por esta causa, ( 300m2).

La recomendación más general para eliminar los inconvenientes que se derivan de la presencia de las fecas, es la de recolectarlas.

LOS MICROORGANISMOS Y LA FERTILIDAD BIOLÓGICA DEL SUELO

La calidad del suelo se define como la capacidad para funcionar correctamente dentro de los límites del ecosistema, que permita sostener una productividad biológica, mantener la calidad medioambiental y promover la salud de plantas y animales. Las propiedades biológicas originadas por la biomasa microbiana y sus actividades son los mejores indicadores de calidad de suelo porque poseen una elevada sensibilidad a los cambios temporales y tempranos de éste, generados por factores medioambientales y de manejo.

Actividad de los microorganismos

En la fertilidad de un suelo se reconoce la fertilidad química, que está dada por la cantidad de materia orgánica y nutrientes disponibles para las plantas, y la llamada fertilidad natural o biológica proporcionada por la diversidad funcional y cantidad de microorganismos presentes en el suelo.

La biomasa microbiana, definida corno la porción viviente de la materia orgánica, es responsable de más del 90% de la actividad biológica del suelo. Está compuesta, principalmente, por bacterias, actinomycetes, hongos, insectos, nematodos, protozoos y algas. El número, especies y actividad de dichos microorganismos están influenciadas por el contenido y calidad de la materia orgánica, textura, pH, humedad, aireación y otros factores.

La actividad más importante de los organismos del suelo es la descomposición de residuos orgánicos, tales como material vegetal o pajas que se encuentren sobre o mezclado con el suelo, liberando carbono (C), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S), de manera de hacerlos disponibles para las plantas o para otros organismos. En relación con el manejo del suelo, el sistema tradicional de labranza genera una significativa pérdida de la actividad biológica, mientras que cuando se cultiva con cero labranza, los microorganismos se multiplican debido al aumento del material orgánico fácilmente mineralizable (carbono y nitrógeno), producido en estos ecosistemas. La materia orgánica es parte de la fertilidad natural que posee un suelo.

Se sabe que el cultivo continuo por 30 ó 40 años disminuye el contenido de materia orgánica en más de un 40%. Por el contrario, cuando se construye materia orgánica se aumenta el nivel de fertilidad que posee dicho suelo, además de evitar pérdidas por erosión.

Un efecto inmediato de la quema de residuos de cosecha es la disminución y luego una fuerte recuperación en el número de microorganismos a niveles por sobre los existentes antes del fuego. Sin embargo, evaluaciones a largo plazo, muestran una significativa reducción de la biomasa microbiana y sus actividades enzimáticas por efecto de la quema.

Ácidos fúlvicos

Junto con los ácidos húmicos forman parte de la materia orgánica transformada. Poseen una coloración más clara, contenido relativamente bajo en carbono (menos del 55 %), y son solubles en agua, alcohol, bases y ácidos minerales.

Ácidos húmicos

Compuestos orgánicos de color marrón, pardo y amarillo, que se extrae del suelo por soluciones de álcalis, sales neutras y disolventes orgánicos, Constituyen la porción principal de la materia orgánica del suelo. Presentan alta asistencia a la degradación microbiana.

Actinomycetes

Bacterias filamentosas, unicelulares. Habitantes comunes de los suelos que le otorgan el olor característico después de una llovizna.

LA LOMBRICULTURA SE DIVIDE EN 2 PARTES:

La Vermicultura o Lombricultura, es el cultivo de lombriz cuyo producto principal es la lombriz; mientras que el Vermicompostagen es la producción de Humus a partir de la Lombriz.

En todo el mundo la mas recomendada para la producción en cautiverio es la "Elisenia foetida", también conocida como LOMBRIZ CALIFORNIANA o ROJA CALIFORNIANA. Las lombrices rojas "californianas" fueron criadas intensivamente a partir de los años 50 en California (EEUU). Posiblemente podrían haber sido los vitivinicultores de California que importaron de Italia las primeras lombrices). Esta lombriz originaria de Eurasia (Europa).

Al presente es la especie más cultivada en el mundo entero, dada su rusticidad, tolerancia a los factores ambientales (pH, temperatura, humedad), potencial reproductor y capacidad de apiñamiento.

Conceptos generales, la lombriz roja californiana:

» Es de color rojo oscuro.

» Respira por medio de su piel.

» Mide de 6 a8 cm de largo, de 3 a5 milímetros de diámetro y pesa hasta aproximadamente 1,4 gramos.

» No soporta la luz solar, una lombriz expuesta a los rayos del sol muere en unos pocos minutos.

» Vive aproximadamente unos 16 años y puede llegar a producir, bajo ciertas condiciones, hasta 1.300 lombrices al año.

Características externas

Posee el cuerpo alargado, segmentado y con simetría bilateral. Existe una porción más gruesa en el tercio anterior de 5 mm. de longitud llamada clitelium (Anillo del cuerpo), cuya función está relacionada con la reproducción. Al nacer las lombrices son blancas, transcurridos 5 o 6 días se ponen rosadas y a los 120 días ya se parecen a las adultas siendo de color rojizo y estando en condiciones de aparearse.

Vermicultura: el cultivo de la lombriz

La finalidad del cultivo

Para que su producción tenga éxito, es preciso antes de cualquier cosa planear la actividad. Pensar objetivamente cual es la finalidad de la producción; Veamos cuales son las opciones para una vermicultura.

1.- Vender lombriz como reproductoras, a otras personas que quieran iniciarse en la actividad, o para la expansión de su misma producción.

2.- Vender lombriz vivas para cultivos de ranas, aves, peces o otros animales.

3.- Vender lombriz para la practica de pesca artesanal.

4.- Utilizar la lombriz par la producción de humus.

A medida que la producción de lombriz aumenta surge una nueva alternativa par su aprovechamiento, como fuente de proteína. El aprovechamiento de la lombriz como fuente de proteína deberá ser echa en forma de harina.

La harina de lombriz tiene un futuro prometedor y se sabe que el mundo existe carencia de proteína, esta harina de lombriz puede ser usada para formular alimentos para cerdos, caballos, gallinas, vacas, conejos y tantos otros.

La harina de lombriz tiene una media de 72 % de proteína.

La lombricultura puede ser construida con diferentes, tipos de materiales madera, ladrillos, placas de cemento prememoldeadas (las que se utilizan para las panderetas), adobe, etc, el objetivo fundamental de este sistema es para que se mantengan las lombrices no escapen y se pueda recolectar más fácilmente el Humus.

El estiércol a dar a nuestra lombriz que manejemos en nuestro predio, dependerá del tipo de animal que dispongamos en nuestro campo.

Forma de una lombricultura intensiva que se maneje con Mulch de protección de humedad, ya que la lombriz californiana no resiste la falta de alimento y la falta de humedad. Mulch de protección de humedad(colchón de protección de humedad)

HUMUS DE LOMBRIZ

Recibe este nombre el producto obtenido mediante el procedimiento biológico de descomposición de elementos orgánicos, a través de la lombriz roja de California, (Eisenia foetida).

La elaboración de desechos de origen animal y vegetal que constituyen su alimento, se realiza en el intestino, cuyas excreciones están recubiertas de un mucus que le da la apariencia de un minúsculo collar de gránulos que concentra enorme poder fertilizante.El humus de lombriz es de color negruzco, granulado, homogéneo y con un olor agradable a mantillo de bosque.

El humus contiene un elevado porcentaje de ácidos húmicos y fúlvicos; pero éstos no se producen por el proceso digestivo de la lombriz sino por toda la actividad microbiana que ocurre durante el periodo de reposo dentro del lecho.

El humus de lombriz posee una elevada carga microbiana del orden de los 20 mil millones de grano seco, contribuyendo a la protección de la raíz de bacterias y nemátodos sobre todo, para el cual está especialmente indicado.

yahoo.es )
http://www.ofertasagricolas.cl/articulos/articulo/77

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